( De cómo el Romanticismo dejó su impronta en las almas jóvenes )
Labios que en entregasteis vuestro néctar
del Amor recolectado.
Labios que en los míos os posasteis
para libar de mi flor.
¿ Sois vosotros los que en sueños
zumban en mis oídos ?
Sois vosotros los que zumban en mi corazón.
Dulce miel elaborasteis,
me la disteis a probar:
la jalea de la reina
todavía nutre mi piel.
¿ Dónde estais ahora que incubo
las larvas de la desdicha ?
¿ Dónde estais para esas larvas
convertirlas en placer ?
Labios bajo el sol entre mis pétalos
encontrasteis joven polen.
Labios que volasteis de mi lado
hacia otro lejano panal:
No encontrareis quién a un zángano
en un solo beso entregue
la promesa de una vida
que otra reina os robará.
1-6-1996