Me lo enseñaste tú
a usar el bisturí
para repasar la historia.
A leer y no ceñirme
a las verdades oficiales.
Padre.
Te despediste una tarde
en que moría el invierno.
Y tus oídos, cerrados,
tal vez no escucharon
las lágrimas ahogadas de tus hijas
perdiendo las infancias, naciendo
a golpes
al mundo de lo incierto.
Padre
dicen que se oye
que el coma es sólo un sueño
en el que flotan los te quiero
Te esperamos
hasta que paró el oxígeno
y escuchamos ese ruido
en que se escapaba el aire
el alma
vida
se fue tu aliento.
Padre
te echo en falta
aún noto en mis dedos la ausencia de latido
la parada
tu infinito.
Y llegue a casa
y allí estaba tu tabaco, tus libros, y tú
te habías ido.
En memoria de MANUEL , HIJO, PADRE, ABUELO